Caso de estudio

Client Onboarding Portal

Cuando un estudio de arquitectura encarga el reportaje de una obra terminada, la comunicación suele dispersarse entre correos, llamadas y mensajes. Para un proyecto concreto de vivienda unifamiliar en las afueras, montamos un pequeño portal donde el cliente encontraba todo lo necesario: fechas de sesión, planos de estancias, referencias de acabados y el estado de la edición.

El punto de partida

El cliente llegó con una reforma integral terminada hacía tres semanas y un plazo ajustado: las fotos debían estar listas para incluirlas en una memoria de obra que se entregaba a final de mes. Hasta ese momento, el estudio había trabajado con nosotros en dos ocasiones, pero siempre coordinando por correo y con visitas improvisadas.

La dificultad no era técnica, sino de organización. Había que documentar cuatro plantas, coordinar la entrada de luz natural en cada estancia y reservar dos días completos de sesión. Sin un punto único de referencia, era fácil que algo se perdiera.

Cómo lo planteamos

En lugar de enviar documentos sueltos, preparamos una página sencilla con acceso restringido para el estudio. Allí colgamos el calendario de las dos jornadas de rodaje, la lista de estancias priorizadas por el arquitecto y una guía breve de preparación: qué muebles conviene retirar, cómo dejar las persianas y qué elementos personales era mejor guardar durante la sesión.

El portal también servía como registro de decisiones. Cada cambio de última hora quedaba anotado con su fecha, de modo que tanto el equipo como el cliente sabían qué versión del plan era la vigente. Eso evitó malentendidos el mismo día del rodaje.

La sesión y la entrega

Las dos jornadas transcurrieron sin contratiempos. La primera mañana la dedicamos a las estancias principales con luz de este, y por la tarde entramos en los detalles de materiales: carpintería, piedra natural, herrajes y las juntas de la madera del suelo. El segundo día lo reservamos para las zonas de paso, la escalera y las piezas en vídeo que muestran el recorrido desde la entrada hasta el patio trasero.

La edición se entregó en dos tandas. Primero una selección previa de cuarenta imágenes para que el estudio eligiera las que irían a la memoria, y después el archivo final con las tomas retocadas y las secuencias de vídeo montadas. Todo el proceso, desde la primera visita hasta la entrega, duró doce días.

Qué cambió para el cliente

El estudio valoró sobre todo la claridad del proceso. Al tener un único lugar donde consultar fechas y decisiones, el equipo pudo dedicarse a su trabajo sin llamadas de seguimiento. La memoria de obra se presentó con un material visual completo, y las imágenes también se usaron después en la web del estudio y en una publicación profesional.

Para nosotros, el portal se ha convertido en una forma habitual de trabajar con clientes que repiten. No sustituye la conversación directa, pero ordena lo que antes dependía de la memoria de cada uno.

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